Antes de que el lúpulo conquistara el mundo cervecero, la cerveza se aromatizaba con una mezcla secreta de hierbas y especias llamada gruit.
- El gruit era una combinación de hierbas, flores, raíces y bayas que se añadía a la cerveza en la Edad Media para darle amargor, aroma y propiedades conservantes.
- Cada región o maestro cervecero tenía su propia receta secreta, lo que hacía que las cervezas fueran muy distintas entre sí.
- Entre las hierbas más comunes estaban el brezo, la mirra, el romero, el enebro, la milenrama y el ajenjo, aunque la mezcla variaba mucho según la zona.
El origen del gruit
- Su origen se remonta al siglo VII en regiones del norte de Europa —especialmente Bélgica, Países Bajos y Alemania— donde cada ciudad o monasterio tenía su propia receta.
- El término gruit aparece en documentos oficiales medievales como el “gruitrecht”, un derecho exclusivo que permitía a las autoridades vender esta mezcla. En ciudades belgas como Gante y Brujas, el gruit era tan importante que su comercio financiaba parte de la economía local.
Historia y evolución
- El gruit fue utilizado ampliamente en Europa entre los siglos VII y XVII.
- A partir del siglo XVI, el lúpulo empezó a imponerse porque además de dar sabor amargo, tenía mejores propiedades de conservación.
- Gruitier era la persona encargada de realizar las mezclas y que era poseedora de lso conocimientos botánicos en general. Personas que guardaban sus secretas mezclas y eran muy bien consideradas y pagadas, llegando a tener guardia propia entre otros privilegios.
- Con el tiempo, el gruit cayó en desuso, pero hoy en día algunas cervecerías artesanas lo han rescatado como estilo histórico, ofreciendo cervezas sin lúpulo y con mezclas herbales únicas.